La alfombra oriental:Historia y realidad. Introducción a las alfombras voladoras. Por Jesús Riosalido

     ”Me encantan las alfombras orientales, en mi apartamento tenia una habitacion tan solo con alfombras, de Pakistan, Marruecos, Persia, y llenas de pufs, y cojines, me encanta el suelo, es el mismo concepto que la utilizacion del suelo de las casas de Japon. Este articulo, es una conferencia a la que asistí en Zurich hace muchos años. Estaba allí de viaje de trabajo, y coincidió que Jesus tenia que dar una conferencia, a la que asistí encantado. Me gustaria compartirla con vosotros, y asi la incluyo para que la disfruteis.”                            

Las lenguas española y portuguesa son las únicas occidentales que conocen a los tapices de Oriente con una palabra de etimología árabe, “alfombra”, aunque también contienen otros apelativos como “tapiz”, “tapete”, etc. Alfombra no es sino el nombre de acción del verbo ahmarra, que significa “enrojecer”, porque las primeras alfombras orientales que se hicieron en España y Portugal se teñían de rojo, a base de tintes como la cochinilla, después exportada por nuestras mujeres moriscas a Túnez, oculta entre las trenzas de su pelo. Alfombra era, por consiguiente, “la teñida de rojo”, aunque después se usaran otros tintes, como el amarillo cebolla, el azul índigo o el verde perejil, que ya no eran rojos. De cualquier manera, la alfombra siguió siendo “la teñida” o, por mejor decir, el trabajo textil teñido de colores, aunque no fuesen rojos.

Todos los demás idiomas occidentales dan a las alfombras nombres no árabes, como “carpet” o “rug” en inglés, “Teppich” en alemán, “tapis” en francés, etc.

alfombra-voladora La historia de la alfombra es muy antigua. Algunos suelos de piedra de los palacios reales de Nimrod, Balawat y Nínive, en Asiria, contienen dibujos sobre el suelo y las paredes que reproducen las alfombras que se colocaron sobre ellos, ya hacia 883-612 antes de Cristo. Los bajorrelieves asirios describen a comerciantes y a compradores en los mercados, acarreando sus alfombras. Homero, que escribió “La Iliada” y “La Odisea” hacia 900-800 antes de Cristo dice que había la costumbre de extender alfombras sobre las sillas y los reclinatorios a fin de hacerlos más confortables. Llama a las alfombras “kivas”, o sea, “tejido de pelo de animal”, pero en otras ocasiones las conoce como “tapés”, de donde viene la palabra actual “tapiz”, es decir, coberturas de sofás o de asientos.

    El arqueólogo ruso S.J.Rundenko, durante sus excavaciones en una tumba scyntia o turcomana de la montaña de Altai, en la Siberia del Sur, entre 1947 y 1949, descubrió una alfombra del siglo V antes de Cristo, o sea, contemporánea del Partenón y del famoso escultor Fidias, y que había conseguido sobrevivir gracias a haberse quedado congelada. Se llama la alfombra de Pazyryk o de Altai, y se conserva en el Museo del Ermitage de San Petersburgo. Es la más antigua que se conoce.

    La alfombra era un elemento básico no sólo para la vida palaciega y señoril, sino también para la vida nómada del desierto, porque es el único “suelo móvil” con el que los beduinos pueden contar para no poner los pies directamente sobre la arena o las rudas piedras de aquel paisaje.

alfombras La alfombra oriental llega, en primer término, a Europa, a través de España. Se cree que su uso estaba generalizado en la Península Ibérica ya entre los siglos XI y XII, siendo las alfombras españolas, después de la de Altai, las más antiguas que se han conservado. Se realizan muchas exportaciones de este producto desde España, pero también desde Italia, cuyos mercaderes venecianos las importaban de Anatolia, en Turquía. Su uso no se extiende por Europa, en realidad, hasta el siglo XIV.

    En el siglo XV, el gusto por las alfombras orientales crece en Europa. A las españolas, de Cuenca, Albacete o Alcaraz, se unen las turcas de Ghiordes, Ladik, Izmir, etc., añadiéndose a los modelos ya entonces conocidos otros caucasianos y turcomanos, todos procedentes de Venecia.

    Existen numerosos cuadros renacentistas o prerrenacentistas en donde, a los pies de los personajes pintados, se ven alfombras orientales, sobre todo en Simone Martini, Nicolas di Bounaccorsa, Ghirlandaio, Carpaccio y otros muchos, que nos presentan a sus vírgenes y santos posando sus pies en alfombras. Lo mismo hicieron, un poco más tarde, los interioristas holandeses, flamencos y españoles.

    Anteriormente, los europeos habían puesto sus pies sobre pieles de animales, entramados de paja y de esparto, y esterillas, entre otros procedimientos de confort.

    En el siglo XVI, Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, llevó algunas alfombras orientales españolas a Inglaterra, como regalo de boda para Enrique VIII, y éste y el cardenal Wolsey , arzobispo de Canterbury, y aspirante a un papado que nunca llegó a obtener, por lo cual fomentó la Reforma de la Iglesia en su país, extendieron el gusto por las alfombras orientales en aquellas islas.

    Hans Memlink es el pintor flamenco clásico que más interés pone en la representación de alfombras.

    La alfombras más antiguas que adornan los museos occidentales no van más allá del siglo XV, o, con buena voluntad, el XIV. Dejando a un lado la mencionada Altai, dos de las más señeras son las gemelas del Almirante de Castilla, que están, una en el Museo de Valencia de Don Juan en Madrid y otra en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. La siguientes son ya persas, del siglo XVI, producidas durante los reinados de Shah Tamasp (1524-1576) y de Shah Abbas I (1588-1629). La antigua tradición geométrica medieval se cambia en ellas por las flores, las plantas, los animales e incluso las figuras humanas, que aparecen cazando, danzando, celebrando fiestas o practicando oficios. Se establecen talleres en Isfahan, Keshan y Tabriz, cada uno de ellos con su estilo propio, de forma que, a finales del siglo XVII casi todas las casas señoriales de Europa poseían algún ejemplar.

    En muchos países occidentales empezaron a hacerse alfombras. Aparte de España, comenzaron a tejerse alfombras en Francia, Alemania, Polonia, Irlanda, Inglaterra, países escandinavos,y hasta Suiza, uno de cuyos ejemplaes se puede ver aún en el Landesmuseum de Zürich. Después, esta industria decayó, y hoy sólo queda en España a través de la Real Fábrica de Tapices, y de algunas empresas particulares en Cuenca, Albacete, Murcia, Guadalajara, etc. En Europa del Este siguen haciéndose alfombras orientales en Polonia, Albania y Rumanía.

    Las alfombras tradicionlaes se hacen sobre un bastidor compuesto de urdimbre, o hebras verticales y de trama, o hebras horizontales, pero también existe otro tipo de tejido que no necesita bastidor y que se conoce con el nombre de “kelim”, palabra uqe podría significar algo asó como “palabra” u “oración”, precisamente por haber sido de oración los kelimes más antiguos. La técnica del kelim consiste en atravesar las fibras de lana, no por la urdimbre del bastidor, sino por una pieza de tejido ya hecha, que puede ser una sábana o un pedazo de tela cualquiera, y fijarlas a ella. Este sistema fue descubierto por los nómadas de Asia Central y luego se extendió por todo el mundo.

    Después de las alfombras mencionadas anteriormente, la más antigua conocida es de de Ardebil, una localidad al borde del Cáucaso, en Irán, que se conserva en el Victoria and Albert Museum de Londres, y que procede de una mezquita de aquella ciudad. Tiene un medallón central y dieciséis circundándole. Es enorme, pue mide 10,52 por 5,33 metros y su ornamentación es de flores y palmeras. Tiene una inscripción que dice. “ No tengo más refugio en el mundo que tu atrio, ¡oh, Señor! No hay lugar en que ocultar mi cabeza sino bajo tu techo. Este trabajo fue realizado poir el esclavo del santuario, Maqsud de Kashan, en el año de 946”, es decir, en el siglo XVI cristiano.

    Otras alfombras famosas son la de Chelsea, asimismo en Londres, la del Emperador Leopoldo I de Austria, regalo de Pedro el Grande de Rusia, en el Museo de Artes Aplicadas de Viena, la “Alfombra de la Coronación”, en el castillo de Rosenberg en Copenhague, la de Marby en Suecia, que sigue el estilo de las de Fra Angelico en su “Virgen Entronizada” y de Carlo Cirvelli en “La Anunciación”. También hay otras muy importantes en Estocolmo, Berlín, el Museo de Artes Decorativas de Madrid y el Museo Episcopal de Cuenca.

    TECNOLOGIA: Las alfombras reciben su nombre según su lugar de origen, por ejemplo, Tabriz, Mula, Isfahan etc., o según la tribu de la que son originarias, como Belutschi, Beshir, Tekke o Ersari. Otras se denominan según toda una región o áre completa como Khorasán, Cuenca etc

    También hay alfombras que se conocen por el tipo de dibujo que llevan, no por el lugar de donde son originarias, como Herati, Mir, Boteh, nombres que luego diremos lo que significan. Muchos nuevos talleres de alfombras adoptan el nombre de ciudades, regiones o dibujos con los que en principio nada tienen que ver. Ello es cierto, sobre todo, en la India y Pakistán, donde se venden isfahanis o naín, que nunca pisaron las ciudades de Isfahan ni de Naín.

    Cuando a una alfombra se le coloca un nombre doble o un prefijo, se suele querer decir que no fue hecha por los dueños de su apellido, sino por los de su primer nombre. Así por ejemplo, una alfombra Kars Kazák no quiere decir que esté hecha en el Kazakstán, sino por la gente de Kars en Turquía, pero en el estilo de Kazak. Cuando se llama a una alfombra Indo- y otra palabra después, se indica que está hecha en la India en ese otro estilo que es su apellido. Lo mismo ocurre con el prefijo Mori-, que revela que la alfombra está hecha en pakistán.

    Hay alfombras pequeñas, de oración, que los ingleses llaman “rugs”, otras, largas y estrechas. para pasillos, que conocen como “runners” o “strips” y aun otras, muy pequeñas, que conocen como “mats”.

     Existen cuatro categoría de obra de alfombra, que son las siguientes: a) nómada, b) rural, c) taller y d) taller de maestro.

    En el mundo nómada es la mujer quien teje alfombras, y lo hace en medio de muchas dificultades, en el desierto, lo que limita bastante los resultados de su trabajo. Hoy sólo se siguen haciendo en Persia, Afganistán y Anatolia, así como en las repúblicas exsoviéticas de Asia. Se tejen de memoria, sin cartón ni modelo alguno, y suelen ser simples y de formas geométricas, con escasas líneas curvas. Contienen asimismo figuras de animales y otros elementos totémicos, como talismanes, insignias, plantas etc., para proteger a la tribu de diversos males, físicos o psicológicos. Los colores son alegres y sencillos y dan siempre un tono de dignidad y de originalidad. Lo común es que sean de pequeño tamaño.

    Las llamadas alfombras rurales son el producto intermedio entre la alfombra nómada y la de taller. Muchos nómadas se hicieron sedentarios y continuaron realizando alfombras como siempre lo hicieron, , pero de un estilo ya distinto. Son más complicadas que las puramente nómadas, pero aun con un nudo basto y las líneas generales de los tapices anteriores. Así nacen las alfombras de oración, con decoraciones Boteh, Herati, del “árbol de la vida” y otras que no existían en el mundo del nomadismo. Siguen siendo geométricas, pero, en cambio, empiezan a desaparecer, o al menos a hacerse menos frecuentes, los totems, talismanes y otros símbolos mágicos que existían en las anteriores.

    Las alfombras de taller son las primeras que se hacen copiando un cartón previamente dibujado. El dibujante, o salim, le dice al operario cómo tiene que trabajar, y por ello resultan menos espontáneas que las nómadas o rurales. En ellas trabajan hombres y mujeres igualmente, y suelen ser de muy buena calidad. Las hay de dos clases, de dibujos geométricos y de dibujos florales y representativos y su compra es muy recomendable. Cada taller ha desarrollado su propio estilo, y las ciudades donde se encuentran dan nombre a sus productos, como Isfahan, Kashan, Hereke, etc. Incluso en China se hacen desde hace tiempo alfombras islámicas con cartones de Isfahan, sobre todo en Xi ‘An, población que se encuentra justo al comienzo de la famosa Ruta de la Seda, y que fue capital de algunas dinastías de Emperadores chinos. Los criterios para juzgar, y en su aso adquirir este tipo de alfombras serían los siguientes: a) finura del nudo, b) calidad de los materiales, c) Intrincado y balance simétrico de los dibujos.

    Las alfombras de taller de maestro se refieren tan sólo a unas pocas fábricas consideradas como tales. Están situadas en Persia y Anatolia y suelen tener un jefe de tejedores que es un artista en sí mismo. Se reconocen como talleres de maestro los de Isfahan, Naín, Kashan, Tabriz, Meshed, Kerman, y Qum. Ningún otro taller de otro país ha conseguido verse reconocida tal categoría. Suelen incidir más en lo floral, visión de jardines, animales y seres humanos que en los dibujos geométricos. Las alfombras de esta categoría deben juzgarse siguiendo los siguientes patrones: a) finura del nudo, b) regularidad del nudo, c) perfección y regularidad del dibujo, d) colores fijos y de tonos consistentes.

    Un simple error hace, en principio, decrecer el valor de la alfombra, pero últimamente hay coleccionistas que buscan errores concretos que aprecian de manera especial.

    COMO SE HACEN LAS ALFOMBRAS: No hay más que dos clases de alfombras orientales, la de urdimbre y trama y el “kelim”.

    Las alfombras de urdimbre y trama tienen dos constituyentes. El primero es la urdimbre, o sea, las hebras que van de arriba abajo en el bastidor, y el segundo la trama, es decir, los cordeles que atraviesan el bastidor en sentido horizontal. Aunque suelen ser del mismo material que el conjunto de la alfombra, ya sea éste de lana o de algodón, hay casos en que son diferentes, con objeto de dar más contraste a la obra, como, por ejemplo, lana y algodón, o lana y seda.

    El “canto”, o margen de la alfombra, es el compuesto por los dos extremos de cada trama, en los que ésta se traba firmemente con la urdimbre para que no se deshile, y los “flecos” son los extremos de la urdimbres, arriba y abajo, que quedan libres y que se dejan sueltos o se atan para que no se suelten. También se pueden añadir flecos tejidos posteriormente, con un objetivo simplemente estético, como se hace en Casasimarro, en Cuenca.

    Hay muchos tipos de bastidor. Los más tradicionales suelen ser rectangulares y de madera, dividiéndose, además, en fijos y ajustables a diferentes tamaños. Los más antiguos son los de factura nómada, que se muestran horizontales, más que verticales. Sus alfombras salen estrechas y alargadas, como “runners”, en la terminología anglosajona. El bastidor rural es más complicado, y en la mayoría de los casos es vertical más que horizontal. Las alfombras resultantes son más anchas y menos alargadas que las nómadas, pero rara vez son muy grandes. El tipo de bastidor que le sigue es el ajustable, en las dos direcciones, a lo alto y a lo ancho. Se empezaron a usar en Tabriz, en el Irán, y, añadiéndoles un gran rollo de madera, el operario puede ir enrollando el trabajo ya realizado y seguir laborando sin cambiar de posición. Estos bastidores permiten producir alfombras considerablemente grandes.

    Los instrumentos de la confección son un cuchillo, un peine de batanero para cardar el material, y unas tijeras. El cuchillo suele terminar en forma de gancho, para ayudar a hacer el nudo, con el peine, que tiene púas de metal, se empujan las tramas unas sobre otras, aprisionando así los nudos que previamente se han hecho en las urdimbres, de forma que la alfombra queda compacta, y con las tijeras se iguala y corta el resultado en la cara superior del tapiz. Todos los nudos van sobre la urdimbre y nunca sobre la trama.

    Los materiales son, sobre todo, lana, algodón y seda. La lana es lo más común, y también lo preferible y más seguro. Procede de corderos que deben tener entre ocho y catorce meses de edad. La mejor lana es la de Kurk, o Kork, sacada de los flancos y hombros del animal. La lana, que puede ser “viva” , o esquilada, o “muerta”, sacada de la piel hallada en las tenerías, se lava, carda e hila en forma retorcida, y se refuerza con otro hilo, asimismo retorcido, pero en la dirección opuesta al primero. El resultado es el estambre o hilado.

    El algodón se usa, sobre todo, ara la urdimbre y la trama, no para el nudo, aunque en Anatolia hay lugares donde también se utiliza para el nudo, y se le conoce como “seda artesanal”, aunque no se trate, en realidad, de auténtica seda. Puede afectarle la polilla más que a la lana.

    La seda se importó desde China a Irán, Turquía India, y la antigua Unión Soviética. La mejor seda sigue siendo la china, producida hoy en la zona del mar Caspio. De allí es la seda llamada rasht, la mejor del mundo. La seda es un producto que tiene muchas limitaciones en la confección de alfombras, pues se mancha fácilmente, se daña en seguida, y es difícil de limpiar, por lo que se usa más bien para colocar tapices en forma de colgaduras sobre las paredes. También se usa la seda para crear urdimbre y trama cuando la alfombra ha de ser muy fina, o sea, de más de 800.000 nudos por metro cuadrado.

    En cuanto a los tintes y colores, cuando la lana se ha limpiado y lavado, se la somete a un nuevo lavado en una solución suave de soda y jabón. Una vez hecho esto, se la mete en un baño de alumbre por doce horas. El alumbre pega el tinte a la lana, cuando a éste se le añade el color. Es entonces cuando se la somete a un baño del color correspondiente, para que se empape a fondo.

    Los mejores tintes son los naturales. Ningún tinte artificial ha conseguido, hasta ahora igualarlos. En el rojo, ya hemos mencionado la “cochinilla” española, pero el mismo color se obtiene en Oriente con “rubia” o “granza”. La “cochinilla” no es sino la masa que forman los cuerpos aplastados de la hembra del insecto conocido como coccus cacti, que es muy común en España. El amarillo proviene de la cebolla, puesta a secar al sol, según el procedimiento tradicional conquense, o, en el Oriente, de la “reseda” y de la piel de las granadas. El azafrán se usa ara dar tonos anaranjados, el índigo para los azules, y el verde se suele conseguir mezclando amarillo y azul, aunque en España también se sacaba del perejil. Gris y marrón, o beiges de diferentes tonos se consiguen de las nueces o de la cáscara de algunos árboles, como el roble y la encina.

    A partir de fines del siglo XIX se introducen tintes industriales y anilinas. Contra ellos lucharon los gobiernos del Irán y de Turquía, que apoyaron siempre a los sistemas de coloración tradicionales. En cambio, en España, los tintes artificiales se introdujeron plenamente, haciendo caer en picado el valor y la calidad de nuestras alfombras, salvo unas pocas que, a través de encargos particulares muy costosos, siguieron coloreándose con productos naturales.

    El color, natural o artificial, mejora con el tiempo. Un abrash, o abrasamiento, es un cambio brusco en el color del tejido, que se produce porque el tejedor ha tomado una madeja teñida en un tono ligeramente distinto del resto de la obra. El color, con los años, empieza a suavizarse gradualmente, y toma su tono definitivo unos veinte años después de la confección de la alfombra.

    El verde no se usa mucho en los países islámicos, para no tener que pisar el color sagrado del Profeta, pero sí en China que, en cambio, usa poco del amarillo, por ser el color oficial de los Emperadores. El blanco es color de luto para los chinos, indios y persas, mientras que el azul representa el cielo en Persia y el Poder en Mongolia. El naranja es el color de la piedad para los musulmanes y el rojo el de la alegría.

    LOS KELIM: Se tejen pasando una trama colorista y muchas veces geométrica a través de la urdimbre vertical que ya exista en el paño sobre el que se esté trabajando, y que es neutro.  Se pasan los nudos, pues, a través de dicha urdimbre y se los retuerce hacia atrás, para que no se suelten. Sólo en contadas ocasiones se utiliza la urdimbre para aponerle dibujos, dejando los fragmentos que proceda al aire para que los completen.

    La técnica de este tipo de tapiz es similar a la del anterior, sólo que las hebras de trama pueden dejarse colgando por detrás, de forma que la obra sólo se pueda contempla, en toda su belleza, desde un lado.

    Un tipo de técnica de kelims llamada soumak consiste en que la trama agarre varias urdimbres a la vez, formando una especie de nudo. esta técnica también deja colgando los extremos por la ate posterior.

    Asimismo existen kelims de dos caras, en los que los nudos han sido recogidos por ambos lados e incluso pueden ser levemente diferentes de un lado y del otro.

    Hay otras clases inferiores de kelims, como los dhurries y los druggets de la India y de los Balcanes, que son poco más que esteras, hechas de una mezcla de lana de cabras, algodón y yute, pero que, naturalmente, resultan muy baratas.

    LAS ALFOMBRAS: El nudo de la alfombra se hace pasando trozos cortos del estambre, o material ya teñido y preparado, por detrás de cada hebra de urdimbre, y dejándolo colgar por delante. Entonces, con el peine, se empuja la trama sobre las tramas inferiores y el nudo queda, fijo, entre los tres elementos, estambre, urdimbre y trama.

    Hay tres clases de nudo en las alfombras orientales, el persa, llamado de Senneh, porque éste fue la primera localidad en que se utilizó, el turco o de Ghiordes, por la misma razón que el anterior, y el Andalusi o español. El Senneh consiste en pasar el estambre a través de dos líneas de urdimbre y dar vuelta sólo a la segunda línea. Es muy rápido y permite hacer dibujos finos e intrincados, pero se deshace más fácilmente que otros. Se usa hoy, más que en Persia, en la India, China, Pakistán y en los Balcanes. El único sitio donde ya no se usa en absoluto es precisamente en Senneh.

    El nudo turco mejora esta idea y consiste en doblar el estambre no sólo una vez, sino dos, al final del nudo, sobre la segunda línea de urdimbre, con lo que aquél qheda mejor asegurado. Se usa sobre todo en Anatolia y en el Caúcaso. Resulta más basto que el primero, pero también más resistente.

    El nudo Andalusi o español es el mismo nudo Ghiordes, pero dándole dos vueltas no sólo en el segundo lado sino también en el primero, o sea, asegurando el nudo por dos veces. Da como resultado alfombras bastante gruesas y duraderas.

    Hay otros nudos de categoría inferior, como el jufti, que consiste en atar el estambre alrededor de tres o más urdimbres. Es muy basto y ya casi no se usa.

    La finura del nudo va desde los 45.000 por metro cuadrado que se usan en España hasta el 1.000.000 de nudos del Iran. Los nudos se cuentan por metros o por pulgadas cuadradas. Los paquistaníes, en cambio, los miden por contraste entre los nudos horizontales y los verticales. Así dicen, por ejemplo, que una alfombra será de 10/20 o de 12/24 mil nudos. Una alfombra paquistaní de 10/20 mil nudos equivale a otra persa de 200 nudos por pulgada cuadrada.

    Una vez concluida la alfombra, se la corta a tijera. Es un trabajo muy delicado y si se hace mal puede arruinar la alfombra y, con ella el trabajo de muchos meses o acaso de años. Es quizá por eso que la alfombra del Landesmuseum de Zürich no esté cortada. Quizá no sabían o no se atrevieron a hacerlo. Otra técnica de cortar la alfombra es la que se llama “esquilar”, o sea, pelar la alfombra ara que dé la impresión de relieve. Se suele emplear en las alfombras chinas que son bastante espesas.

    LAVADO:  Se les debe echar agua con un cubo, nunca con una manguera. Antes, se disuelve en el cubo una taza de jugo de limón y una cucharada de sal, para fijar los colores. Si los colores se corren, se la puede volver a humedecer y se la seca en seguida. Este sistema, a veces, absorbe la mancha. Su secado siempre debe hacerse al sol.

    Hay formas concretas de lavado para suavizar los colores, darles efectos especiales, etc., pero esto sólo lo pueden hacerlos especialistas.

    NOMBRES DE LAS ALFOMBRAS:  a) Qali, alfombra grande, de unos tres por dos metros, b) Kellegi, alargada, dos o tres veces más larga que ancha, c) Kenareh, una qali estrecha, d) Dozar,sejadeh y khalichen, de un tamaño aproximado de 2,5 por 1,60 metros, e) Zaranim,  de unos 1,5 por 1 metro, f) Seccadeh,  de unos 2 por 1,4 metros, g) Pushti y yastik, muy pequeñas, de 0,91 por 0,61 metros.

    Según su fin, las hay de oración, individuales, saph, de oración múltiple, que es la que se suele usar en las mezquitas, enssi o enessi, que se usan como cortinas para las puertas y los accesos a las habitaciones o algorfas. Un juval es un bolso para camello, una torba, una bolsa simple, un khordijen, una bolsa o alforja para caballo, y otros muchos nombre que sería prolijo repetir aquí.

 

    Mucha de la terminología de las alfombras ha quedado en el español contemporáneo, como es el caso de “abrash”, abrasar, “khordijen”, alforja, etc.

    PAISES PRODUCTORES DE ALFOMBRAS: Dejando a España para el final, por ser un caso muy especial, empezaremos, de Occidente a Oriente, por los siguientes países:

    Turquía y los Balcanes. Este grupo de países ofrecen productos hasta cierto punto paralelos, por haber sido los Balcanes durante mucho tiempo territorio otomano. No hay talleres de maestro conocidos en los Balcanes, sino simplemente, talleres. Sus diseños son en gran parte no figurativos, geométricos, aunque en algunas regiones, como Hereke, en Anatolia, puedan ser florales y con otros motivos vegetales. Sus alfombras de oración también son geométricas, aunque, en algunos casos, también puedan ser figurativas. Se las conoce como Anadol, o de Anatolia. Sus dibujos y estilos se remontan al siglo XIII, cuando los turcos seléucidas conquistaron Arabia, procedentes de Asia Central.

    Las primeras alfombras de este tipo que llegaron a Europa fueron las de Esmirna, o Izmir, a través de los comerciantes italianos de Venecia. Otras ciudades productoras son Hereke, Bursa, Carmakkale, Ezineh, Sindirgi, Bérgamo, Ghiordes, Kula, Milas, Yuruk, una de las más importantes, ESparta, Dosemealati, Konya, Ladik, también muy importante, Ankara, Kayseria, Yahyali, Nigde, Tashpinar y Sivas. También habría que mencionar a Kars, en la frontera con el Cáucaso, y, en la zona kurda, Yagcidebir.

    Kemal Atatürk persiguió a los griegos y los armenios, y como éstos eran excelente tejedores, la producción entró en una profunda crisis, de la que luego se recuperó, mejorando mucho los resultados. Incluso el gobierno instaló un taller nuevo en Dobag. Las alfombras Dobag suelen ser baratas, y las Herecke utilizan mucho la seda, lo que hace que se vendan bastante bien.

    Albania sigue las normas generales otomanas, así como Rumanía, más libremente en este segundo caso, pero con peores logros en materia de color. Ambos países producen alfombras algo bastas y de calidad media.

    Persia. La industria, que fue famosa en los siglos XVI y XVII, fue revivida por los dos últimos Shah, Reza Shah Pahlavi y Mohamed Reza Pahlavi, hasta 1979, fecha de la revolución islámica en el país.  Se desarrolló en los grandes talleres de maestro de Isfahan, Tabriz y Naín, así como en Qum, la ciudad del Ayatollah Khomeini, Kashan, Kerman, y Meshed. También hay otros talleres menos importantes en diversas poblaciones, tanto en zonas rurales como nómadas. Las alfombras populares persas son las Afshar, Qashqai, Meshed, Belutschi, Ardebil, Hamadán, Heriz,etc. Son coloristas y geométricas, pero las de los “taleres de maestro” son más sofisticadas y con figuras representatias de animales, plantas y personas.

    Las Bakhtiari, la tribu de la difunta Emperatriz Soraya, también tienen motivos florales sobre un campo único u otro dividido en múltiples cuadrados menores. También muestran dichos motivos las Bidjar y las Ferahan. Las Senneh tienden a ser más abstractas y geométricas. En cuanto a las Kashan, lugar donde nació el mosaico y los azulejos, son también de flores, con un medallón central sobre fondo  ornamentado profusamente de flores y otros motivos. Las de Sarouk se parecen a las de Kashan pero su medallón central y el campo que le rodea son más irregulares, pareciéndose, a veces, a los llamados tests de Rohrschach, conocidos en la psicología de comienzos del siglo XX. Su medallón central puede ser circular, elíptico o en forma de estrella. Son muy buscada y escasas. Las Ferahan, cuya fábrica se quemó hace tiempo, son grandes alfombras rojizas, con fondo de flores sobre azul, casi al borde de los geométrico, y sólo en ocasiones muestran medallón central.

    Los “talleres de maestro” de Isfahan y de Naín, apenas si se diferencian  en los colores que usan. Isfahan usa tonos más claros, con morados, blancos, azules claros etc., mientras que Naín utiliza fondos azules obscuros con medallones y orlas claras, casi blancas, Ambos tipos manejan con perfección los motivos florales.

    Tabriz, otro “taller de maestro”, es más variado en sus producciones. No marca tanto el medallón central, que incluso puede no existir, y es de fondos rojos o rosa, con flores y hojas, pero también puede tener escenas figurativas, como jardines, paisajes, pájaros, escenas de caza o de la vida diaria, fiestas, oficos, etc.

    Las alfombras de Kerman se caractarizan por poseer un gran fondo neutro en rosa o en rojo y un medallón central de color distinto, más obscuro o más claro que el conjunto. En Kermán se hacen también copias de otros lugares, y si lo son, tienen reproducciones humanas e inscripciones en letras árabes. Algunas piezas representan personajes históricos en ocasiones ínsitos en sus propios árboles genealógicos. La ciencia de la genealogía o Nasb siempre fue muy extendida en los países islámicos, aunque al Profeta no le gustaba del todo.

    Otras ciudades de donde también proceden alfombras iraníes son Malayer, Arok, Mal-e-Mir, Khosagan, Abadeh, Shiraz, Firdaus Birjand etc.

    Repúblicas caucasianas. Sus alfombras o kelimes son geométricos, con medallones de diverso tipo, nómadas o rurales, muy coloristas y emparentados con los turcos. Los lugares principales de producción son Kazak, Karabagh, Yerevan, Shirvan, Kuba, Baku, y Desbard. La zona se extiende desde Chechenia a Azerbayjan, Georgia, Daghestan, etc. Las alfombras Kars de Turquía pueden considerarse caucasianas.

    República asiáticas: Son las que se hallan en la zona fronteriza entre Turkmenistan e Irán. En Tekke se confecciona la Tekke-Bukhara, así como las Yamut, Merv y Beshir, ésta última parecida a las que se hicieron en Alcaraz, en España. Todas ellas, o son nómadas, o proceden de talleres rurales.  En la propia ciudad de Bukhara se produces la “Bukhara” más originales, así como en Samarcanda. Los nómadas “Bukhara” hacen también bolsas de camello o alforjas de caballo con el mismo dibujo. La ciudad de Bukharea, en realidad, pertenece ya al Uzbekistán.

    Afghanistan: Igual que ocurría con las turcomanas y caucásicas, las alfombras de Afghanistan son de tonos rojos o beiges y en su mayoría nómadas. También usan el negro y diversos tipos de tonos marrones. Sus figuras suelen ser geométricas y calidad, baja y barata, aunque también las hay de buena calidad y algunas antiguas. Su principal nombre es el de Belutschi, por la tribu del mismo nombre, y se producen en Kabul y en Kundoris,en el norte del país. Las Ersari proceden de Andkhoy y de Dauvalatabad, mientras que las Belutschi lo hacen de Herat y de Farah. Existe aún una tercera clase de alfombra afghanistanas, llamada Taimani-Belutschi.

    Pakistán: Las alfombras pakistaníes están, en su mayoría, hechas en Cachemira e imitan, usando de un nudo muy fino y cuidadoso, casi todos los otros estilos y modelos, como por ejemplo, las Ardebil, las Kashan, etc. Sus centros de confección están en Srinagar, Mori, Islamabad, Rawalpindi, Lahorel, Multen, Karachi y Hayderabad. No suelen ser geométricas, sino más bien representativas, con motivos florales, animales y humanos, al menos hasta que en el país logró introducirse cierta forma de fundamentalismo, que está dañando a laproducción. También copian las Bukhara, y el resultado suele tener buen aspecto, pero siempre resultan más difíciles de vender. Usan quizá demasiado la sede y el algodón.

    Las alfombras de Cachemira tuvieron una fase preislámica, budista e hinduísta, con imágenes del Buda y de la mitología védica, como por ejemplo el Dios del Sol, montado en un carro del que tira un caballo blanco de siete cabezas, así como personajes y héroe del Ramayana y del Mahabharata, Ganesha, el Dios elefante, Shiva, Vishnú etc. Estas alfombras son hoy muy valiosas, si de verdad están hechas en el Pakistán y no en la India, por hallarse perseguidas por los fundamentalistas, que expulsaron a todos los hinduístas y budistas del Pakistán para crear su República Islámica.

    Hoy, lo que más se hace allí son alfombras islámicas, pero mostrando animales y plantas naturalistas, con inscripciones coránicas, quizá para quitarles un poco de hierro, alfombras de oración, todas ellas mostrando cierta evolución de los modelos persas de taller o de taller de maestro. Las figuras humana son menos comunes, como ocurría en Tabriz, pero también existen, sobre todo en las alfombras antiguas, y muestran músicos, espadachines, operarios, cazadores, Emperadores mogoles de la India, como Jahangin-dar, hijo del famoso Emperador Akbar, que construyó los palacios de Fatehpur Sikri y su Gran Mezquita. .

    Otros productos imitan a las alfombras europeas o al chal y vestidos típicos de las mujeres pakistaníes. El demasiado uso del algodón y de la seda no ayuda a elevar la calidad media de los tapices.

    India: Sin represión islámica, los indios tienen michas clases de alfombras, sobre todo en la Cachemira india, en poblaciones como Srinagar, Amitsar etc, así como en el Punjab, en el Rajastan, Madhya, Pradesh, Orissa, Bihar, Uttar Pradesh, Bengala Occidental, Meghalaya y Nogalend. Son más originales e interesantes que las pakistaníes y se conservan, en los museos, algunas del período mogol, del siglo XVI y XVII. Son las famosas Moghul, con escenas de caza, tigres, elefantes, leopardos, leones, dragones voladores con cabeza de elefante, etc. Suelen ser de algodón, y muestran también “árboles de la vida”, corredores, gente realizando ejercicios físicos, yoga, etc. Tmbién nos han quedado fragmentos de antiguas tiendas de caza, divanes corridos, saph, o alfombras de mihrab múltiple, etc.

    Hay unas pocas, como en Pakistán, que son de seda. Aparte de las Moghul se confeccionan también alfombras en Agra, la ciudad del Taj Mahal, que también suelen ser de algodón, y que tienen dibujos caprichosos, con animales de todas clases, escenas de fiestas o de caza, copias de Isfahan o de Naín y otras muchas. Algunas mezclan la lana real y la seda, y usan del dibujo llamado Boteh, del Herati y de diversos ornamentos persas. Es frecuente que copien las Shiraz-Qashqai.

    La Cachemira india es como la Cachemira pakistaní, sólo que aquí, en la India, se han conservado las figuras hinduístas y budistas. También producen alfombras de raigambre islámica, de algodón y de seda. Algunas, de oración, muestran frases coránicas en árabe. Mezclan algo de lana natural, sobre todo en los pájaros, los floreros y otros dibujos similares. A veces fallan un poco en el logro de los colores, que se hacen algo marrones y tristes. Como en el Pakistán, se nota alguna influencia europea en el dibujo y en la elección de los tintes, así como en algunas figuras humanas y escenas sociales y de cacería. En algunos ejemplares, no muchos, se ven figuras geométricas. Imitan mucho en esta zona las alfombras Qum y Beshir.

    Lugares de producción en la Cachemira india son Amritsar y Srinagar, y en el Punjab Delhi, Agra, Jaipur, Allahabad, Bhadoni, y Benarés, y en el Uttar Pradesh Khamariah. y Mirzapur, entre otros, No se pueden describir estilos propios, porque los indios son muy imaginativos y cambian y copian casi todo lo que les cae entre las manos.

    Las alfombras Bhadoni se caracterizan por tener unos colores muy marcados y extraños, como el verde, el naranja, el azul celeste y otros de gusto, en general, dudoso. Son todas islámicas, como las de Jaipur e imitan bastante bien el Tabriz. Algunos son de pelo un poco más largo y de dibujo algo borroso.

    En cambio, los tapices de Mirzapur son muy finos y de yde pelo bastante corto.

    España: La producción de alfombras orientales en España entró en crisis a raíz de la expulsión de los moriscos en 1609-1611. Los cristianos, sin embargo, continuaron la tradición en varios lugares, como Cuenca, Alcaraz, Mula, las Alpujarras e incluso en Castilla, en Sigüenza y Almazán. La Real Fábrica de Tapices, a partir del reinado de Carlos III, recuperó bastante esta artesanía. Aparte de la Real Fábrica, que susbsiste hasta hoy, quedan pequeños talleres en algunos de los ligares mencionados más arriba. En la provincia de Cuenca, y en el pueblo de Casasimarro, hay un buen taller, creado en los años ochenta del siglo XX por un párroco, el padre Eugenio, y hoy gestionado por monjas.  Otros pueden visitarse en Mula, en Murcia, y en las Alpujarras, en la provincia de Granada.  En Sigüenza se conserva un taller entero del siglo XVIII que ya no funciona, con su bastidores y rollos de madera, y sus baños para el tinte, de la que conservo una alfombra de 1894, así como las Empresas particulares Aurita y El Toro. Aurita ya ha cerrado y hoy sólo El Toro se halla operativa. Por desgracia, hace cartones más bien occidentales, por encargo de clientes concretos.

    En España, debido a los costos de personal, no se pueden hacer alfombras de más de 50.000 nudos por metros cuadrado, lo que resulta muy poco teniendo en cuenta que las alfombras persas pueden tener hasta 1.000.000 de nudos asimismo por metro cuadrado. Tampoco se usan ya casi los tintes naturales, y la mayor parte de ellas muestran tintes industriales o anilinas bastante imperfectos. Es verdad que los artesanos aun conocen los secretos de la cochinilla (rojo), de la cebolla (amarillo), del índigo (azul), del perejil (verde), del marrón (nueces) etc., pero sólo los usan por encargo parTicular y resultan extremadamente caros. El hecho de ser España un país desarrollado, con muchos gastos sociales, hace prácticamente imposible la confección de alfombras orientales.

    Algunas alfombras, hechas en Cuenca, se venden en Marruecos como si fueran marroquíes, aunque también es verdad que hoy día ya hay talleres relativamente buenos en Marraquech, Fez, Mequinez, y en otros lugares, así como una buena producción de tapices bereberes, muy simples y sencillos.

    China: Las alfombras de China se hacen en muchos lugares, entre ellos Xi ‘An, antigua capital de los Emperadores y origen de la Ruta de la Seda, al estilo musulmán, imitando cualquier modelo, y en ellas se emplea mucho la seda. También se hacen modelos musulmanes en el Turkmenistán Occidental, que ha quedado bajo el dominio de China, en Kashgar, Yarkond y Khotan. Cerca de Pekín se hacen alfombras ya cien por cien chinas, sin influencia islámica, en Pao Tao, Tientsing y Ninghsia-Fu. También se fabrican sobre una base industrial en Shanghai y en Cantón. Usan seda y lana en todos los colores posibles, el relieve o “esquilado” de la alfombra, al que nos referimos antes, y muestran figuras de dragones o de flores, así como de otros animales, ideogramas chinos de la buena suerte, de la salud o de predicción del futuro de carácter más bien materialista. Hasta ahora resultan económicas pero asimismo bastante difíciles de vender.

    DIBUJOS:  Los florales se denominan “palmetas”, llamadas de Shah Abbas, especie de visión prometedora del Paraíso, en medallones, floreros o simplemente solitarias. También se las ve formando parte de jardines, donde se describen los arriates y senderos, como en las Kerman. Las Karabagh y Sarouk no utilizan el medallón. A veces, como ocurre en la Bakhtiari, este jardín místico se divide en cuadros y escenas diversas.

    El “mihrab” es el nicho de oración que se encuentra en las alfombras de este tipo y es, o bien geométrico, como ocurre en la Belutschi, o figurativo, como pasa en las pakistaníes y en las Hereke.

    El “saph” es un m”mihrab” multiplicado y repetido, que se hace para su uso en la familia o en la mezquita. Son famosos los “saph” de Kayseria en Anatolia.

    Vasos y floreros los hay de muchas clases, únicos o repetidos muchas veces, que es lo que se llama Zel-i-Sultan, y son originarios de Abadeh. Asimismo se ven en algunas alfombras regaderas y otros instrumentos de jardinería.

    El “árbol de la vida”, especie de planta mágica que promete la eternidad, está en numerosas alfombras incluidas las de Cuenca, y suele salir de floreros y tiestos, aunque también algunas veces se le ve salir directamente de la tierra. Es un elemento pre-islámico y también pre-cristiano.

    Las lámparas, que son la luz por esencia, suelen colgar del techo de la mezquita que representa la alfombra de oración.

    Hay escenas de caza, meriendas en el campo, bailes, músicos, espadachines, deportistas, juglares, etc. Este tipo suele hacerse en Tabriz, Kerman y Kashan, pero ya se ha extendido por todo el Pakistán y la India.

    Hay medallones en el centro de las alfombras que las dominan y marcan todas enteras.  Esta solución no suele darse en las alfombras de las Repúblicas asiáticas de la antigua Unión Soviética ni en el Afghanistan. El medallón puede significar una reproducción del encuadernado en piel del Corán y, por lo tanto, una piadosa referencia al mismo.

    Las “muqarnas”, mocárabes o esquineras son los cuatro extremos de la alfombra, y asimismo pueden representar la encuadernación del Corán, junto con los medallones. Se hacen tanto en forma geométrica, usando de rectas, como en forma curvilínea.

    Los amuletos se dan, sobre todo, en el Cáucaso y Anatolia y son antiguos símbolos que representan el “totem” o defensa y protección de una tribu concreta.

    El “boteh” es una palabra persa que significa “racimo” o “halo de hojas”. No se sabe si representa un árbol, una hoja, el esperma masculino o la llama sagrada de los zoroastrianos. Oros dicen que es, simplemente, una piña de pino, y aun otros que significa el puño errando en actitud decisoria.El más famoso es el mir-i-boteh, que es originario de Mal-e-Mir en Irán.

    El “herati” es un dibujo procedente de Herat en Persia antigua, ciudad que hoy, sin embargo, se encuentra en Afghanistan. Se compone de una flor metida en un diamante, con hojas que salen hacia afuera. También se le llama “mahi”, o sea, “el pez de la alberca”.

    El “mina-khani” es un dibujo parecido al “herati”, pero donde el diamante se muestra más curvilíneo.

     El denominado “jashogan”, asimismo se parece al “mina-khani”, pero tiene contornos menos rígidos y más sensuales.

    También hay que señalar la presencia de copas de vino, por haber sido famoso el de Shiraz. y, finalmente, el dibujo denominado “harshang”, que significa “cangrejo” en persa, es el que se parece un poco a este animal, saliendo una especie de patas, en general, cuatro, del núcleo central.

    DIBUJOS TURCOMANOS:  El más famoso de todos es el “gul” u octógono, que se halla en las Bukhara, Afghanas y españolas Andalusés. Es, en su origen, una figura totémica, relacionada con el escudo de armas de algunas tribus, y las hay de muchas clases, como salor, saryk, yamut, kepse, ersari, tekké, bukhara, y gulli-gul, o pata de elefante, que es el que se usa en Afghanistan y en España. En España llegó a significar una especie de bandera de Al-Andalus, que distinguía a la penñinsula de Marruecos, donde se utilizaban hexágonos más que octógonos.

    El “hatchli” o “hadku” consiste en dividir el campo de un “gul” con una cruz

y luego hacer el mismo dibujo en las cuatro partes, de forma simétrica. Dicen que simboliza el “yurt” o tienda de campaña, el hogar, el matrimonio, etc. Lo tienen sobre todo las alfombras de Bukhara las Afghanas y las españolas Andalusíes. En la España musulmana casi equivalía a una bandera, pues el octógono se usaba para distinguir a la Península de Marruecos, donde se utilizaba el hexágono más que el octógono.

    DIBUJOS CHINOS: El “shan”, que es una especie de intrincado círculo, y el “fu”, que tiene la forma de una hipérbola, simbolizan, respectivamente, la larga vida y la buena suerte.

    La “swastika” es el giro de la vida y de la fortuna. Se puede vincular con los anteriores para formar un friso único en derredor de la alfombra.

    El “ying” y el “yang” son la parte obscura y la clara de la vida, lo pasivo y lo activo, lo femenino y lo masculino.

    El “ju-i-sceptre” es una nube que representa la cabeza de Dios y significa los deseos realizados.

    El florero es el símbolo de la paz en este vida.

    La mesa es el signo de la tranquilidad física y espiritual.

    Los ocho símbolos taoístas son: 1) La espada, el poder sobrenatural, 2)El báculo y la calabaza, la transmutación y el efecto positivo de las medicinas, 3) La flor de loto, el poder y la vida, 4)La flauta, la magia, 5) El bambú, la predicción del futuro, 6) El abanico, la resurrección de los muertos, 7) Los palillos, la influencia benéfica, 8) La cesta de flores, los poderes sobrenaturales a través de las flores.

    Los ocho símbolos budistas son: 1) El palio, la protección, 2) La flor de loto, la pureza, 3) La sombrilla, la dignidad y la estima, 4)El jarrón que contiene el elixir del Paraíso, la paz duradera, 5) La concha, la llamada a la oración, 6) Los peces, la abundancia, 7) La rueda, la majestad de la ley, 8) El nudo sin fin, el destino.

    Las ocho cosas preciosas según el “Libro de los Ritos”: 1) La pera, la pureza, 2) la moneda, la riqueza, 3) Los libros, la sabiduría, 4) Los rombos vacíos, la victoria y la prosperidad, 5) Los rombos llenos, la riqueza artística, 6) La piedra musical, la bendición, 7) Las tazas de cuerno de rinoceronte, la resistencia al veneno, 8) La hoja de Artemisa, la dignidad.

    Las cuatro realizaciones de los caballeros: 1) El laúd, la música, 2) El ajedrez, el juego inteligente, 3)Los rollos de papel, la pintura y el dibujo, 4) Los libros, la poesía.

    Símbolos de animales y de plantas: 1) El dragón, el poder y la autoridad, 2) El fénix, el femenino del dragón, el poder femenino, 3) Los perros-leones, los guardianes del Buda, 4) El unicornio, la sabiduría, 5) El cuervo, el bienestar y el progreso social, 6) Las cigüeñas, gansos u ocas, la longevidad, 7) Los patos, la felicidad, 8) Las tortugas, la longevidad, 9) Los murciélagos, la felicidad y la buena suerte, 10) Las mariposas, la felicidad en el matrimonio, 11) Los caballos, la transferencia del conocimiento del Buda de la India a China, 12) Las peonías, la nobleza, la riqueza y el amor, 13) La granada, la fertilidad, 14) El melocotón o la flor de melocotón, la longevidad, 15) El loto: la pureza y el buen clima, 16) El crisantemo, la vida larga y el otoño, 17) El narciso, la buena suerte y el invierno.

    Todos estos símbolos se usan en los medallones y se mezclan entre sí, dependiendo del mensaje que se quiera transmitir al propietario.

    LAS ALFOMBRAS VOLADORAS: La idea de que las alfombras o, al menos, determinadas alfombras pueden volar, es muy antigua en el Oriente y también en el Islam. Hay quien dice incluso que está recogida en la azora o capítulo 113 del Corán, el penúltimo del libro, que se titula “El Alba”, “Al-Falaq”. En efecto, esta azora, en su versículo 4 señala: “Me refugio en el Señor del Alba, de las que soplan en los nudos”, “A’udu birabb al-falaq min an-nafatat fi-l-‘uqad”, y dado que la palabra “viento” en árabe es femenino, se ha querido ver en este versículo, una referencia al viento que levanta el vuelo de la alfombra, el cual “sopla” en los nudos de la misma. Otros creen, sin embargo, que se trata de alguna práctica mágica preislámica de tipo maléfico, y que  el soplido de que habla es el que realizan las brujas sobre los nudillos de las manos, soplido que se tiene como de mala suerte.

    El todo caso, la azora 113, junto con la siguiente y última, la 114, que se denomina “Los Hombres”, “An-Nas”, se denominan las dos auxiliadoras, al-mu’awwidatani”, porque empiezan ambas con la expresión “Me refugio en el Señor”, y pueden considerarse una fórmula mágica, un sésamo, ábrete, o un abracadabra para pronunciarlo, y persuadir a la alfombra de que vuele.

    En las “Mil y Una Noches”, “Alf Layla wa Layla”, uno de sus héroes, el Príncipe Hussein, compra a un mercader, en el zoco de Bagdad, una alfombra de aspecto vulgar, que al principio no quiere adquirir, pero por la que acaba por pagar cuarenta piezas de plata, ante la insistencia del mercader de que se trata de un tapiz muy especial. El comerciante le dice que la pieza procede de Cachemira, de un lugar que llama Bisnagar, y que hoy no se ha localizado, pero que podría corresponder a una ciudad hoy abandonada y en ruinas, Vijayanagar, que significa ““Ciudad de la Victoria”, y que fue la capital el reino perdido de Raya.

    Sus restos se encuentran en Hampi, al sur de lrío Tungabhadra, en la provincia de Karnataka. También podría tratarse el propio Srinagar, donde hoy siguen produciéndose alfombras que representan pájaros conduciendo a la alfombra por el aire.

    Una alfombra que posiblemente también haya volado es la de oración conservada en el Museo Episcopal de Cuenca. Es morisca, y muestra, en su centro, un “árbol de la vida”. Baso la afirmación de que acaso volara en que pertenece a la escuela mística tardía de Murcia, descendiente del gran centro espiritual que crease Muhyi Ad-Din Ibn ‘Arabi Al-Mursi Al-Andalusi hacia el siglo XIII, y el cual se extendió hasta Albacete y Cuenca, contando con importantes místicos entre los que la levitación y la práctica del vuelo, o que hoy se llamaría “el viaje astral”, eran frecuentes.

    Fue tejida hacia finales del siglo XV o en la primera mitad del XVI, y es contemporánea de grandes personalidades religiosas del Islam español, como Isa Ibn Yabir, mufti de Segovia, y autor en 1462 de la “Suma de los Principales Mandamientos y Devedamientos de nuestra Santa Ley y Sunna”, el Mancebo de Arévalo, cuyo nombre real no conocemos, pero que era un ‘alim musulmán y  que escribió un famoso informe llamado “Memorial sobre la Situación del Islam y los Musulmanes en España” para la reunión de los alfaquíes españoles en Zaragoza en 1523 y Yadda Bib Ar-Ramla, famosa bajo el apodo de “la Abuela de Bibarrambla”, una mujer que era mística y que tuvo buena amistad con San Juan de la Cruz en Granada. Por ello las vinculaciones de la alfombra con el misticismo son evidentes, y siendo el misticismo el fundamento filosófico del vuelo de las alfombras, puede afirmarse la posibilidad de que ésta volase alguna vez.

    ¿Cómo se produce el vuelo? Pues bien, para volar sobre una alfombra hay que hacerlo de manera individual, en alfombras pequeñas, preferentemente de oración, tras haber pronunciado las azoras 113 y 114 como queda consignado más arriba, y si se ha llegado a un grado de perfección mística suficiente.

    El sufismo español hablaba de liberación de la angustia y de modos de meditación. Los escalones o grados a través de los que se asciende para llegar a dicha liberación, aunque muy distintos de un autor a otro, pueden resumirse de la manera siguiente: 1) Contemplación del mundo natural, animales, plantas, minerales etc., como reflejo que es de Dios y Creación suya, 2) Consideración y examen de nuestros arquetipos interiores humanos,, como la sabiduría, el amor, el bien, el conocimiento etc., 3) Identidad de los dos sujetos de consciencia existentes, el hombre por un lado y Dios por otro, que vienen a ser una misma cosa dividida en dos sectores, 4) Los esponsales místicos con Dios, en el sentido de que Dios se convierte en el único sujeto y nuestra subjetividad ya no importa, 5) Superación de la distinción entre sujeto y objeto, para que toda la realidad, incluida la nuestra propia, se convierta en un solo y gran sujeto, que es Dios, 6) El matrimonio místico, en el que el ser humano se entrega para siempre a Dios y se sume en él, alcanzando lo estático, lo indefinible, 7) La muerte, el tránsito o el nirvana, como dirían los budistas, en el que las huellas de nuestra camello en el desierto son borradas definitivamente por el viento de Dios.

    A partir del grado cuatro, ya se puede volar psicológicamente, o sea, apartarse de la realidad circundante y sumirse en los misterios de Dios, sin dejar de estar físicamente donde se está, y a partir del grado seis, físicamente, por viaje astral o levitación junto con la propia alfombra. Cuando se vuela en este grado se puede observa la curvatura de la que habló Einstein en el espacio, y, por consiguiente, predecir el futuro.

    Mi compañero, Mariano Ucelay, dice en su libro “La Alfombra y Otras Historias Improbables”, que encontró en el Irán una alfombra que probablemente voló, de tipo Ferahan, realizada por el tejedor y sufi persa ‘Ali Musa Ad-Din Al-Ashtiyani a comienzos del siglo XX en las cercanías de Ferahan, y que, muchas de las notas escritas por este místico para el provecho espiritual de su comunidad en Buqaeh Sahil Ibn ‘Ali, ay abundantes referencias al vuelo. Entre ellas entresacaremos las que siguen: III) Dame el vehículo en que seguir Tu senda, VI) Si crees poseer el suelo que te sustenta, éste te impedirá volar. El Más Alto sustenta el suelo que te sustenta y llena el aire que surcas, IX) Siéntate sobre la alfombra de la santidad: ésta, bien anundad, se eleva al Paraíso, X) ¿Quieres elevarte sobre el suelo? Desnuda tu corazón, halla tu orientación y recita las dos azoras auxiliadoras, XII) Vuela al mundo con El, Dios, dentro de ti, XIV, Vuela sobre la alfombra de Mi Santidad.

    Al-Ashtiyani nació en 1862 (1278) en el mes de Shawwal, en Ashtiyan, y murió en su misma alde anatal en 1934 (1353). También se le conoce como Musa Ad-Din Farzeghan al- Ashtiyani. Era un derviche muy respetado, y solía utilizar el nombre de Farzeghan como una especie de nombre artístico o de guerra.

CARACTERISTICAS DE LAS ALFOMBRAS VOLADORAS: 1) Debe ser de pequeño tamaño, a ser posible, de oración, 2) No importa su calidad. Hay muchos tapices buenos que nuca podrían volar y otros malos y modestos que vuelan de manera relativamente fácil, 3) El viaje debe ser individual. Nadie nos puede acompañar al mismo, 4) Si el tapiz que se utilice no es de oración, es conveniente que, al menos, tenga marcada una dirección con claridad en sus dibujos, 5) La frase mágica consiste en recitar las azoras 113 y 114 del Corán, 6) Es preciso haber llegado al cuarto grado de perfección mística para volar psicológicamente y al sexto para volar físicamente, en lo que se llama “viaje astral”, 7) El tapiz que ha volado se reconoce en su manera de desgastarse y mostrar abrasamientos o abrash. E volador se desgasta en forma de esquinera o mocárabe por los dos extremos de adelante, 8) También puede desgastarse en rayas perpendiculares al sentido del vuelo, creando una bandas más claras a través de la alfombra, 9) Una alfombra voladora no suele desgastarse por el centro. Si se la ve desgastada por el centro, especialmente donde se coloca la frente al rezar, no es una buena pieza para el vuelo, 10) El tapiz envejece rápidamente con el vuelo, igual que el místico que lo utiliza, y el volar, en general, acorta la vida física, 11) Una simple esterilla de esparto o de enea puede también volar, 12) El diablo puede también conseguir que una alfombra, o una escoba vuelen. En los grabados de Goya existen brujas que vuelan sobre una especie de alfombra, no sólo sobre escobas, lo que representa una cierta influencia islámica en dicho pintor, 13) El tapiz volador es mejor que no sea chino, a causa del extremado materialismo que despliegan los símbolos y figuras chinas, 14) La alfombra voladora no puede ser “pilotada”, sino que elige su propia ruta hacia la perfección espiritual del místico o de quien la use.

 En la obra de teatro “Las Brujas de Barahona”, de Domingo Miras, se relata cómo las brujas de dicha localidad soriana volaron sobre alfombras, como las pinta Goya, y así lo confesaron a los jueces de la Inquisición durante el proceso que se les siguió en Logroño, y que terminó con la condena a muerte en la hoguera de algunas de ellas.

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6 comentarios



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6 comentarios

  1. katherin  | Escrito el 28 de Mayo de 2011 01:47

    tube un sueño y relamente no se que pasa por que soy de Bolivia y siempre me sueño con todo lo que es egipto y todo lo referido al viejo oriente, y me hace poner como loca como las tres piramides de keops kefren y mikerino si es asi los correctos nombres en fin me gusto leer tu publicaciòn saludos desde aqui para allà

  2. marta  | Escrito el 07 de Junio de 2011 04:24

    Hola Adolfo,
    buscaba una alfombra mágica y encontré tu entrada. Me enganché y la leí. Me ha gustado muchísimo, hay para elaborar mil años acá, tanto simbolismo junto, tanta metáfora. No sé si lo vives así, pero para mí es así.
    Gracias por un regalo imprevisto de un desconocido que encontré en la calle mientras buscaba una alfombra. Jejejej!
    Gracias Adolfo!

  3. Arcota  | Escrito el 28 de Julio de 2011 11:58

    Enhorabuena por tu artículo, Adolfo, es completísimo. Si las alfombras no son mágicas, tú haces que lo parezcan. Gracias por tu trabajo de documentación.

  4. silvia  | Escrito el 22 de Septiembre de 2011 15:19

    Gracias Adolfo, estaba buscando información sobre alfombras en Internet, básicamente Bukharas, y tu artículo es el más completo y documentado que he encontrado.

  5. Guillermina Rivera  | Escrito el 05 de Julio de 2012 18:37

    Pensaba tomármela tranquila en estas vacaciones: adelantar el trabajo, arreglar la llave del baño, ir al club, al cine, pero me acabo de enterar, gracias a tí, que ¡tengo una alfombra voladora!
    No creo que se me de mucho lo de volar, aunque, con saber que tengo la posibilidad, estas vacaciones se han vuelto mágicas.
    Gracias otra vez Adolfo y saludos desde México

  6. sears discount codes  | Escrito el 29 de Marzo de 2014 09:05

    sears discount codes…

    Adolfo Alonso » La alfombra oriental:Historia y realidad. Introducción a las alfombras voladoras. Por Jesús Riosalido…

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